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Nuestra historia · capítulo 2 de 5

Turismo social: las primeras salidas de ONPLI

8 de julio de 2026

No era un extra

ONPLI se organizó alrededor de tres líneas de trabajo, y así las declara desde siempre: la formación profesional y la inserción laboral en los talleres, la práctica de deportes, y las actividades sociales, recreativas, educativas y culturales.

Esa tercera línea es la que explica estas fotos. Las salidas no eran un premio ni un paseo suelto: eran parte de lo que la organización se propuso hacer desde el principio, con el mismo peso que el taller y la cancha.

Una salida en camión

La foto más vieja del archivo de turismo social muestra a un grupo posando junto a un camión de carga, sobre un camino de balasto. Arriba, atados bajo una lona, van los bultos del viaje.

Grupo de una docena de personas posando en blanco y negro junto a un camión de carga cargado con bultos bajo una lona, sobre un camino de balasto, con pinos al fondo.
Una salida de los primeros años. El equipaje viaja atado arriba, bajo la lona.

Se sale con lo que hay. No hay ómnibus adaptado ni folleto de agencia: hay un camión de carga, una lona y ganas de llegar a algún lado.

Excursión a una fortaleza

Otra salida quedó registrada sobre el puente de entrada a una fortaleza: tablones de madera sobre el foso, la muralla de piedra detrás y la cadena del puente levadizo colgando a un costado.

Ocho personas posando sobre el puente de madera de entrada a una fortaleza. Detrás se ve la muralla de piedra y la cadena del puente levadizo; uno de ellos se apoya en un bastón.
Sobre el puente de entrada a la fortaleza. Uno del grupo se apoya en un bastón; otra lleva la cámara con la que se sacaron el resto de las fotos del viaje.

Llegar hasta ahí no era menor. Una fortaleza no tiene rampas: tiene un puente de tablones, escalones de piedra y terreno disparejo. Que el grupo esté arriba del puente, y no mirándolo desde el estacionamiento, es el punto.

Un lugar propio adonde ir

Con los años, ONPLI dejó de depender de que apareciera un destino: sumó el suyo. La organización llegó a tener un predio vacacional de siete hectáreas de eucaliptos en Canelones, con una cabaña de dos pisos con luz y agua corriente, y parrillero, donde se organizaban campamentos y días de campo.

Tener un predio propio cambia la escala de lo que se puede hacer. Ya no es una excursión que hay que armar de cero cada vez, sino un lugar al que se vuelve.

Por qué importa

Para buena parte de las personas con discapacidad motriz de esos años, una excursión no era una actividad menor. Era, sencillamente, algo que no estaba a su alcance: sin transporte accesible, sin baños adaptados y sin nadie que organizara el viaje pensando en ellas, el paseo simplemente no ocurría.

Que ocurriera, y que lo organizara una institución dirigida por las propias personas con discapacidad, es lo que estas fotos registran.