Empezó con un oficio
ONPLI no empezó con un local ni con un estatuto: empezó con un oficio que un grupo de personas con discapacidad ya sabía hacer.
Varios de los compañeros fundadores venían encuadernando libros en la Escuela Franklin Delano Roosevelt, y de ahí salieron, allá por 1972, para armar algo propio. Por eso el taller de encuadernación es el más antiguo de la organización: no se creó después, como una actividad más. Fue el punto de partida.
Es un detalle que cambia el orden de las cosas. Primero estuvo el trabajo, y alrededor del trabajo se construyó la institución.
Fruto del aporte del pueblo
La primera sede no llegó por una gran donación ni por un fondo estatal: se compró con plata juntada entre la gente. Y ONPLI lo dejó escrito en la fachada, en un cartel del tamaño de la puerta.

El cartel no dice "gracias por su colaboración". Dice de quién es el local. Es una declaración de propiedad colectiva, puesta en la calle para que la lea cualquiera que pase.
Las primeras reuniones de la directiva

ONPLI se dirige por Consejo Directivo, integrado mayoritariamente por personas con discapacidad y elegido cada dos años por los socios. Esa regla no es un detalle administrativo: es la razón por la que la organización pudo decidir su propio rumbo en vez de que lo decidieran por ella.
Poner el local en pie
Comprar el local fue el primer paso. Después hubo que hacerlo habitable: paredes, patios y ambientes para reparar y adaptar hasta que sirvieran como talleres.

La sede, ya consolidada
Con los años, aquella fachada gastada cambió de aspecto: se pintó, sumó un zócalo de piedra y estrenó un cartel nuevo. Debajo es la misma casa, con las mismas rejas de hierro y la misma puerta al medio.

Lo que hay hoy
Aquella casa es hoy la sede central de Ceibal 1629, en Reducto, donde funcionan la administración, los cursos de computación, el comedor y el taller de imprenta y encuadernación: el mismo oficio del principio, medio siglo después.


Con el tiempo ONPLI dejó de ser una sola casa. Sumó un complejo industrial en el Prado, con el taller metalúrgico y la lavandería, un centro social y deportivo con cancha de básquetbol, y un predio de campo en Canelones.
Falta completar esta historia
Este archivo está incompleto. De varias de estas fotos no sabemos el año, y de algunas personas no sabemos el nombre. Si tenés fotos, documentos o recuerdos de los primeros años de ONPLI, escribinos por el formulario de contacto.