Dos años seguidos, dos premios distintos
En el archivo de ONPLI hay dos trofeos con años consecutivos grabados. No premian lo mismo, y esa es la parte interesante: uno reconoce a ONPLI como empresa capaz de innovar, el otro como institución de la cultura uruguaya.
1997 · Promoción de la PYME Innovadora
El primero es un trofeo de bronce sobre base de piedra, con una figura estilizada y símbolos grabados en el frente.

La placa atornillada en la base dice, con todas las letras, Premio de promoción de la PYME innovadora · 1997 · 2º Premio · ONPLI.

Que a ONPLI la premien como PYME innovadora dice algo preciso sobre cómo funciona. Los talleres protegidos no reciben subvención que garantice su funcionamiento: se sostienen vendiendo lo que producen, compitiendo en precio, calidad y plazo con cualquier otro proveedor. El premio no distingue la buena intención, distingue el negocio.
1998 · Morosoli Institucional
El segundo trofeo es una estatuilla: una paleta de pintor con pinceles y una máscara de teatro, en cobre, sobre una columna estriada y base de madera.

Los Premios Morosoli los entrega desde 1995 la Fundación Lolita Rubial, de Minas, y llevan el nombre del escritor minuano Juan José Morosoli. Se entregan cada año en el Teatro Lavalleja y son uno de los reconocimientos más importantes de la cultura uruguaya: los define un Consejo Asesor integrado por medio centenar de figuras de la intelectualidad del país.
ONPLI recibió el Morosoli Institucional, la categoría destinada a instituciones, organizaciones y proyectos. En la lista de premiados de ese año figura junto a Radio El Espectador, Radio Carve, los Cuadernos de Marcha, el CLAEH, el Jardín Botánico y el Museo de Artes Visuales. El Morosoli de Oro de 1998 fue para la Dra. Jacinta Balbela.
Lo que significan juntos
Un premio a la innovación empresarial y otro a la cultura, con un año de diferencia, describen bastante bien qué es esta organización: un taller que vende y factura, y a la vez una institución que produce revistas, forma gente y sostiene una comunidad. Ninguna de las dos mitades explica sola por qué ONPLI sigue abierta después de medio siglo.