Un parado de manos sobre las sillas
Durante muchos años ONPLI recorrió el interior con exhibiciones de fútbol, básquetbol y gimnasia acrobática. El número más recordado lo hacía Hugo: un parado de manos sobre una hilera de compañeros inclinados en sus sillas de ruedas.

La foto está tomada en Cardona, en Soriano: los carteles pintados del fondo son de la ferretería y barraca de Héctor M. Lutti y de otros comercios del pueblo. El público mira sentado en el piso, a un metro de las sillas.
Esas exhibiciones no eran un espectáculo de beneficencia. Eran una demostración técnica, hecha en pueblos donde probablemente nadie había visto nunca a una persona en silla de ruedas haciendo algo así.
Campeones sudamericanos en La Paz
En 1981, ONPLI viajó a un Campeonato Sudamericano en La Paz, Bolivia, y volvió campeón en básquetbol en silla de ruedas.

El campeonato no era solo de básquet. Hubo pruebas de pista y lanzamiento de jabalina, en un estadio de atletismo con jueces, planilla y público.

Cómo se pagaba todo esto
Un equipo que viaja a Bolivia necesita plata. ONPLI la conseguía imprimiéndola, literalmente: Zona Naranja, la revista de básquetbol que se diseñaba, imprimía y encuadernaba en el taller de la propia institución, era —según la organización— la única publicación del país especializada en el deporte. Sus ganancias financiaban el básquet en silla de ruedas.
El taller pagaba la cancha. Es el mismo circuito cerrado que sostiene todo lo demás en ONPLI.
Traer el mundo a Uruguay
ONPLI no solo viajó: también organizó. Montó torneos en Colonia, Paysandú, Melo y el Chuy, invitando a equipos argentinos y brasileños, y varios de esos campeonatos salieron televisados en directo por las emisoras locales.
Décadas después seguía compitiendo afuera: en septiembre de 2007 fue vicecampeón del Torneo de la Zona Sur, en Florianópolis.
Lo que sigue
Esa línea no se cortó. Hoy continúa en BRISA —Básquet, Rehabilitación e Inclusión Social Activa—, el programa de básquet en silla de ruedas de ONPLI.